martes, 30 de septiembre de 2014

As peripecias duns pais.

La fiscalía británica retira la orden de arresto sobre los padres de Ashya King

No se formalizarán cargos contra la pareja. El juez decidirá mañana si siguen en prisión

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La Fiscalía británica confirmó hoy que retira la orden de detención y entrega que emitió contra Brett y Naghmeh King y aseguró que está «en el proceso de comunicar» su decisión a la Justicia española.
En un comunicado, asegura que no se formalizarán cargos contra la pareja, detenida el sábado en España después de que el jueves sacara sin consentimiento médico a su hijo Ashya, de 5 años, de un hospital inglés por estar en desacuerdo con el tratamiento que se le ofrecía para tratar su tumor cerebral.
«El Servicio de Procesamientos de la Corona (CPS, en inglés) está actualmente dando los pasos para retirar la orden europea de arresto en relación con Brett y Naghmeh King», reza la nota oficial.
«No se emprenderán más medidas legales contra los señores King y estamos ahora en el proceso de comunicar esta decisión a las autoridades españolas para que puedan reunirse con su hijo lo antes posible», añade.
El primer ministro británico, David Cameron, saludó la decisión de la Fiscalía de retirar las acusaciones y consideró que «es importante que este niño reciba tratamiento y el amor de su familia».
Anteriormente, Cameron se había sumado a quienes en el Reino Unido habían pedido que los padres pudieran reunirse con su pequeño y contó que las fotos de Ashya le habían recordado a su propio hijo Ivan, que sufría parálisis cerebral y murió en 2009 con seis años.
«Obviamente, como el resto de las personas de este país, quiero que este pobre niño pueda reunirse con sus padres», afirmó el líder conservador, que expresó el deseo de que hubiera «pronto un brote de sentido común» que permitiera que eso ocurriera.
El viceprimer ministro, Nick Clegg, también criticó la dureza con que se ha perseguido a esta pareja, testigos de Jehová y padres de siete hijos, mientras que casi 100.000 personas han firmado una petición al Gobierno británico para que se suspenda su proceso de extradición.
El Ministerio británico de Sanidad examina por su parte los procedimientos en el Reino Unido en casos como el de Ashya, que llevaron a sus padres a sacarlo el jueves del Hospital General de Southampton y viajar a España con vistas, según dijeron, a buscar tratamiento alternativo en la República Checa o Estados Unidos.
Los King fueron detenidos el sábado en Málaga, donde tienen una vivienda, a petición de las autoridades británicas por sospecha de crueldad infantil, acusación que ahora se desestima «a la luz de nuevas pruebas», según la Fiscalía.
La pareja, actualmente en detención judicial en España y sin acceso a su hijo, que está ingresado en un hospital malagueño, afrontaba un proceso de extradición al Reino Unido que previsiblemente se verá anulado a raíz de la revisión del asunto por parte de las autoridades británicas.
Brett y Naghmeh King, de 51 y 45 años respectivamente, se desplazaron a Málaga con sus hijos para tratar de vender el piso que poseen y sufragar así un tratamiento alternativo a la quimioterapia no disponible en la seguridad social británica.
Según su abogado español, el matrimonio prevé interponer una querella por denuncia falsa y calumnias contra el hospital del que sacaron a su hijo, y que ahora también revisa su gestión del caso

O Divorcio

Los divorcios aíslan a casi dos mil niños al año de parte de su familia

Cerca de la mitad de las separaciones en Galicia acaban en contenciosos

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Cada año se tramitan en Galicia entre 6.000 y 8.000 divorcios o separaciones. Algo menos de la mitad acaban en un proceso contencioso con los consiguientes perjuicios que el proceso genera para los dos miembros de la pareja rota y especialmente, en el caso de que los haya, para sus hijos. Teniendo en cuenta que se puede aplicar una media de un hijo por pareja, entre tres mil y cuatro mil niños gallegos se ven mezclados anualmente en estos procesos de separación no consensuada y, aunque no hay estadísticas fiables al respecto, muchos expertos consideran que alrededor de la mitad pierden el contacto con su familia extensa. El problema, pues, afectaría a entre 1.500 y 2.000 menores anualmente.
El cálculo está sujeto a diversas variables muy difíciles de constatar ya que, por ejemplo, las estadísticas de divorcios no registran a las parejas de hecho que, obviamente, también tienen hijos y están sujetas a separaciones. Con todo, algunos estudios efectuados fuera de Galicia alertan sobre la dimensión del problema. En el Reino Unido, por ejemplo, se considera que un tercio de todos los menores cuyos padres pasan por un divorcio, acaban perdiendo el contacto con la familia extensa de uno de sus progenitores. Otros estudios efectuados en España, calculan que en una de cada seis parejas con hijos que pasan por un divorcio, el contacto del menor con una de las partes, normalmente el padre, desaparece absolutamente.
Consecuencias nefastas
Los psicólogos consideran que las consecuencias para los menores son muy nocivas y pueden llegar a ser nefastas en función de la edad del niño. Los problemas van desde el rendimiento escolar hasta el equilibrio emocional con un claro impacto en el desarrollo de su personalidad. Frente a esta problemática, algunos colectivos reclaman la necesidad de que sean estimulados recursos como la custodia compartida o la mediación familiar: «O problema é que nos procesos contenciosos saen todo tipo de miserias. Unha parte considérase vencedora e a outra, vencida. E os vencidos non acatan o lles costa acatar ás sentencias», expresa Lois Toirán, responsable en Lugo de la Asociación de Pais e Nais Separados.
Las asociaciones de separados y divorciados abogan por un mayor protagonismo de los órganos de mediación que posibiliten alcanzar el divorcio con un consenso: «É o mellor xeito de que os acordos sexan máis xustos e se cumpran», opina Toirán. Sin embargo y pese a que la mediación cobra cada año algo más de protagonismo, no ha conseguido todavía evitar la conflictividad en los divorcios y separaciones cuyo porcentaje de contenciosos sigue moviéndose entre el 43% y el 45% independientemente del número de divorcios que se registren y pese a que esta cifra sí sufre altibajos, principalmente a causa de los vaivenes de la economía.
Los colectivos de padres separados apuntan a que las sentencias que suelen dictarse ciñen las visitas de los padres no custodios a fines de semana alternos y una tarde a la semana, lo que supone menos de un 20% del tiempo del menor. Creen que es un periodo muy insuficiente para su correcto desarrollo: «Na práctica converte ao pai nun padriño ou nun familiar lonxano e non nun verdadero educador», afirma Lois Toirán. También señalan que en aquellas comunidades donde se ha ido desarrollando una legislación que fomenta la custodia compartida, como Cataluña, Navarra o Aragón, la conflictividad ha descendido, primando en las cuestiones de custodia a los padres más favorables a llegar a un acuerdo.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Que farías tí polo teu fillo, foras ou non testemuña de Xehová?

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Que farías tí polo teu fillo, foras ou non testemuña de Xehová?

El delito periodístico de ser testigo de Jehová

6 septiembre 2014
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Imagina que abres las páginas del periódico y te encuentras con un titular como éste: “Imputado un directivo de banca católico por blanqueo de dinero”. Imagina que, además, en la noticia no se dé ninguna explicación de qué papel juega la religión en el delito con el que se le relaciona. Chocante, ¿no? Afortunadamente, no es un titular auténtico. Este otro sí lo fue: “Localizado en Málaga el niño raptado del hospital por sus padres”. Nada raro, pero atentos al subtítulo: “Los padres, testigos de Jehová, fueron arrestados en Vélez Málaga”. Y en la noticia, publicada en ABC el pasado 31 de agosto, no hay ni una sola mención a qué papel juega la creencia de los detenidos en este asunto. Debe de ser que ser seguidor de esta creencia es lo que explica una actividad ilícita, ¿o no?
Ashya King y su madre, en una foto en ABC
Noticia en ABC el pasado 31 de agosto. Atención a la entradilla
La historia ya la conocemos. Un matrimonio británico se lleva de un hospital de Southampton a su hijo de 5 años, en tratamiento por un tumor cerebral, sin el consentimiento de los médicos. Su intención es someterlo en la República Checa a un tratamiento distinto al que se le iba a dar en su país. Tras la orden de busca y captura de Interpol, se encuentra a la familia en España, se detiene a los padres (posteriormente puestos en libertad) y se ingresa al pequeño en un hospital de Málaga. Todos los medios nacionales informaron con detalle de los hechos, y la gran mayoría no olvidó poner la coletilla “testigos de Jehová” a los padres. Pocos, muy pocos periodistas optaron por no hacerlo o, en todo caso, por justificar qué tenía que ver la religión en este asunto.
Pongamos sólo dos ejemplos. El País informó del incidente durante 2 días en la sección de España. La periodista Esperanza Codina no olvidó recordar, en sendas noticias, la filiación religiosa, sin justificarla. Al tercer día, le dio el relevo, desde Sociedad, Fernando Pérez. Éste sólo mencionó la creencia de los padres al citar declaraciones de su abogado, quien negaba que ser testigos de Jehová tuviera nada que ver con la decisión de sacar al niño del hospital en el que estaba ingresado. En ABC, Ana Mellado, desde Londres, no dudó en destacar en el subtítulo la cuestión religiosa en la primera noticia publicada por el diario, pero la pasó por alto en la segunda. Tal vez alguien se dio cuenta del detalle.
En La Razón, sin embargo, Belén Tobalina hacía algo diferente: justificar el papel de la religión. El 1 de septiembre firmaba un reportaje con un titular muy claro: “En busca de un tratamiento sin trasfusión”. Ahí tendríamos la conexión: en el rechazo de los testigos de Jehová a las transfusiones por motivos religiosos y no científicos. Y aún así, volvemos a encontrarnos con un detalle extraño. En un destacado, se explica: “Justifican su fuga para tratarle con protonterapia, con menor probabilidad de transfusión de sangre”. Curiosamente, en el texto no se cita a ningún familiar que diga tal cosa. Es más: el hermano mayor de Aysha descartó que ése fuera el motivo para llevarse a su hermano a España, sino el deseo de someter al niño a una terapia supuestamente menos agresiva. Entonces, ¿quién “justificó” la fuga con ese argumento? Nadie lo sabe.
Lo grave no es que alguien mencionara a los testigos de Jehová en un primer momento y los demás usaran el dato como burros tras una zanahoria. Tampoco lo es que, en la mayoría de los casos, no se justificara la mención y luego se obviara, como si fueran otros los que hubieran sacado el tema a colación. Incluso evitaré llamar la atención más de la cuenta al hecho de poner en boca de los familiares palabras que no han dicho (que tiene lo suyo). Lo sorprendente es que casi nadie, salvo mínimas excepciones, le haya dado la menor importancia a un detalle básico en el desempeño del periodismo: justificar el uso de datos para construir la noticia. Sobre todo, si son de carácter personal. Capítulo aparte merece publicar fotos del niño sin la cara pixelada, sobre todo cuando ya lo había localizado la Policía. Incluso con el consentimiento de los padres, la legislación pone por delante el interés del menor, como recogía hace varios años un artículo que trataba el tema en El País.
Si alguien quiere un ejemplo de cómo los prejuicios mediatizan nuestras opiniones y del nivel en que se encuentra el periodismo en España, aquí lo tiene.